Sábado, 16 de Junio
Sandra:
Como los mapas del Lonely Planet no valen mucho y ya que no se encuentran planos de la ciudad en las tiendas de souvenirs, nos dirigimos a la Oficina de Turismo a por un planito decente y en busca de lo que se espera en una oficina de estas: información turística. Bueeeenooooo…
Entramos en una especie de sala de espera supergrande y totalmente vacía. Un señor nos lleva al rincón, a un pequeño despachito, donde dos hombres se nos quedan mirando.
- ¿Que qué queremos? Pues, un plano de Srinagar y algo de información de la zona.
- ¿Y qué información queréis?
- Bueno, pues, algún folleto con información turística.
- Pero, ¿qué queréis saber?
- Pues eso, información general, histórica…
- Ah! La ciudad de Srinagar fue fundada en…
Y el hombre nos cuenta la historia de Srinagar & Kashmir.
- Thank you very much! ¿Y algún folleto?
- Ah, leaflets!
Y después de rebuscar en sus cajones, el hombre saca finalmente dos folletos, sí sí, uno de Ladakh y otro de Kashmir.
- Y el plano cuesta 10RP y tendréis que ir con este señor (señalándonos a otro señor que espera fuera).
Nosotros no nos rendimos:
- ¿Y alguna información sobre los houseboats?
- Para eso hay que seguir a ese tal otro señor. Les enseñará su barco y les ofrecerá un té. Verán que es parlanchín y muy simpático.
Dicho y hecho. Seguimos a los dos señores, conseguimos el plano y conseguimos el té y la visita al houseboat de Gullam. El –efectivamente- encantador Gullam además nos regala una charla sobre todo lo que él nos puede ofrecer: alojamiento en su houseboat, una cena típica Kashmiriana, trekkings (con hashis incluido), visitas guiadas, pero sobre todo ¡honestidad! Y que Gullam es un tío honesto, que sólo quiere lo mejor para los turistas, que les lleva a ver sólo el auténtico Kashmir, todo eso queda clarísimo por las fotos que nos enseña, y por la cantidad de cartas que ha recibido a lo largo de los años y de todos los rincones del mundo, de gente agradecida que ha tenido a Gullam como guía.
A estas alturas ya estoy convencidísima que sus trekkings son los más baratos, originales y auténticos que se puedan encontrar, pero desafortunadamente no lo podremos comprobar porque el precio supera con creces nuestro presupuesto. Lo que sí entra es una visita guiada por Srinagar (por supuesto, por los rincones auténticos, donde no llevan a los turistas) y quedamos con Gullam para desayunar en su barco al día siguiente.
Lluís:
Bien, bien, hablemos del tal Gullam, vaya “perla”, un diamante en bruto, no me quiero imaginar el brillo que desprenderia después de pulirlo un poquito, ahí es ná, ríete tú del Ko-i-Nohr, amos hombre, ese no le llegaría ni a la suela de los zapatos, jejeje…
Nos dirigíamos hacia su “House Boat”, el Gullam delante, nosotros detrás, en fila “india”, jejej ya me perdonareis, pero el chiste lo tenía que meter aunque fuera con calzador, jejej… pués eso que ibamos pallá y yo pensando “a ver que nos vende este” y si si, a poco que nos descuidamos nos encasqueta un trekking de 2 semanas con su padre de porteador, su primo de cocinero y los colegas para espantarnos las moscas, todo el dia paseando por el “real Kashmeer” y fumando Hashish debajo de un pino “Peace of mind, man”. A final nos quedamos con un “full day city tour” al módico precio de 500 rupees each. Pienso: bueno, no parece mal tipo, aunque en un castillo de Escócia no desentonaría en absoluto (por lo fantasma que es, digo).
Domingo, 17 de Junio
Sandra:
Como los mapas del Lonely Planet no valen mucho y ya que no se encuentran planos de la ciudad en las tiendas de souvenirs, nos dirigimos a la Oficina de Turismo a por un planito decente y en busca de lo que se espera en una oficina de estas: información turística. Bueeeenooooo…
Entramos en una especie de sala de espera supergrande y totalmente vacía. Un señor nos lleva al rincón, a un pequeño despachito, donde dos hombres se nos quedan mirando.
- ¿Que qué queremos? Pues, un plano de Srinagar y algo de información de la zona.
- ¿Y qué información queréis?
- Bueno, pues, algún folleto con información turística.
- Pero, ¿qué queréis saber?
- Pues eso, información general, histórica…
- Ah! La ciudad de Srinagar fue fundada en…
Y el hombre nos cuenta la historia de Srinagar & Kashmir.
- Thank you very much! ¿Y algún folleto?
- Ah, leaflets!
Y después de rebuscar en sus cajones, el hombre saca finalmente dos folletos, sí sí, uno de Ladakh y otro de Kashmir.
- Y el plano cuesta 10RP y tendréis que ir con este señor (señalándonos a otro señor que espera fuera).
Nosotros no nos rendimos:
- ¿Y alguna información sobre los houseboats?
- Para eso hay que seguir a ese tal otro señor. Les enseñará su barco y les ofrecerá un té. Verán que es parlanchín y muy simpático.
Dicho y hecho. Seguimos a los dos señores, conseguimos el plano y conseguimos el té y la visita al houseboat de Gullam. El –efectivamente- encantador Gullam además nos regala una charla sobre todo lo que él nos puede ofrecer: alojamiento en su houseboat, una cena típica Kashmiriana, trekkings (con hashis incluido), visitas guiadas, pero sobre todo ¡honestidad! Y que Gullam es un tío honesto, que sólo quiere lo mejor para los turistas, que les lleva a ver sólo el auténtico Kashmir, todo eso queda clarísimo por las fotos que nos enseña, y por la cantidad de cartas que ha recibido a lo largo de los años y de todos los rincones del mundo, de gente agradecida que ha tenido a Gullam como guía.
A estas alturas ya estoy convencidísima que sus trekkings son los más baratos, originales y auténticos que se puedan encontrar, pero desafortunadamente no lo podremos comprobar porque el precio supera con creces nuestro presupuesto. Lo que sí entra es una visita guiada por Srinagar (por supuesto, por los rincones auténticos, donde no llevan a los turistas) y quedamos con Gullam para desayunar en su barco al día siguiente.
Lluís:
Bien, bien, hablemos del tal Gullam, vaya “perla”, un diamante en bruto, no me quiero imaginar el brillo que desprenderia después de pulirlo un poquito, ahí es ná, ríete tú del Ko-i-Nohr, amos hombre, ese no le llegaría ni a la suela de los zapatos, jejeje…
Nos dirigíamos hacia su “House Boat”, el Gullam delante, nosotros detrás, en fila “india”, jejej ya me perdonareis, pero el chiste lo tenía que meter aunque fuera con calzador, jejej… pués eso que ibamos pallá y yo pensando “a ver que nos vende este” y si si, a poco que nos descuidamos nos encasqueta un trekking de 2 semanas con su padre de porteador, su primo de cocinero y los colegas para espantarnos las moscas, todo el dia paseando por el “real Kashmeer” y fumando Hashish debajo de un pino “Peace of mind, man”. A final nos quedamos con un “full day city tour” al módico precio de 500 rupees each. Pienso: bueno, no parece mal tipo, aunque en un castillo de Escócia no desentonaría en absoluto (por lo fantasma que es, digo).
Domingo, 17 de Junio
Sandra:
Lluís ya tiene sus dudas.
- Si a mí nunca me han gustado las visitas guiadas, ¿por qué nos habremos dejado convencer para ir todo el día con un guía? Además, este tío parece un fantasma de mucho cuidado.
- Bueno, lo que pasa es que este hombre está orgulloso de su región y ese punto de chulo a mí me hace gracia. Además, cariño, está bien ir con un guía, porque así conoceremos algo más de la ciudad, y llegaremos a sitios donde nunca iríamos solos. De todas formas, ya está decidido y será mejor que intentemos pasárnoslo bien. ¿Vale, amor?
Los dos estamos de acuerdo en que el desayuno está buenísimo. Y Gullam nos aclara que el té es típico de Kashmir – el mejor del mundo- y la omelette no está preparada al estilo inglés/francés como siempre, sino al estilo único de Kashmir).
Por la mañana, Gullam nos lleva en Rickshaw por el casco antiguo (the Old City), nos enseña (en ese orden): la Mezquita Shah Hamdan, el Mausoleo de Zain-Ul-Abideen, el Puente viejo Zaina Kadal, el Templo Naqsh Band Saheb Ziarat, el Puente nuevo Zaina Kadal, la Mezquita Jamia Masjid, la Mezquita Ali Masjid, el Santuario Dastgir Saheb
Por la tarde: la Mezquita Hazratbal, los jardines Nishat Bagh, la fábrica de tapices
Después nos despedimos del conductor del rickshaw para contratar una Shikara (una canoa con toldo) y dar una vuelta por el lago, entre las diferentes islas y por los houseboats. También entramos en la casa de tres simpáticas hermanas que cultivan y venden todo tipo de mieles curativas (royal jelly, beri gud for sikkin) y por el taller de unos carpinteros que trabajan la madera al estilo Kashmir.
Por el camino de vuelta empieza a llover a cántaros, y al pobre remero, un señor ya mayor, le coge una tos que me hace saltar las lágrimas, de la lástima que me da.
Lluís:
Bueno, ¿comento el City Tour? Amos pallá!!!
El desayuno: cojonudo, si señor. Salimos y cogemos el AutoRickshaw, de buenas a primeras Sandra me dice “oye, este me dice que el Rickshaw lo pagamos a parte” y yo pensando: “collons ja comencem” le digo no, que vá, de eso ni hablar, bueno, en cualquier caso lo pagamos y se lo descontamos luego de su parte, estariamos buenos!!! Decidimos que vamos a disfrutar de la visita y luego ya veremos, aunque ya tengo la mosca detrás de la oreja y nadie a la vista para que me la espante…
Empezamos por un periplo por la ciudad a toda leche: rickshaw, visita, comentario más o menos inteligible, rickshaw, visita, comentario y así sucesivamente, entrando en una espiral turística vertiginosa… y por supuesto un detalle “Gullamniano” cada media hora aproximadamente: ora un anécdota que demuestra su gran corazón, ora uno que nos enseña el gran conocimiento que posee del comportamiento humano, ora un detalle que nos hace ver que en este mundo “if you do good, good will come back to you” y yo pensando: claro Gullam, claro… yo de mayor quiero ser como tú….
Total que cuando llevamos cinco visitas y el poco pelo que me quedaba encima de las orejas ha desaparecido por completo a causa del stress (¿no venia yo a la India precisamente para evitar esto?), el tipo nos lleva a una tienda de alfombras!!!! Bueno, bueno, bueno… a ver, ¿no te hemos dicho por activa y por pasiva que no tenemos ni una miserable rupia pa gastar? Yo aquí, ya me empiezo a poner nervioso y Sandra, tan contenta, siempre positiva, nunca negativa, jejejej me dice, no no, yo quiero verlo, es interesante ¿no? Y yo: “lo que tú quieras mi amor, lo que tú quieras”
Luego, el resto del dia se sucede “má o meno” de la misma manera, paseo romántico en Shikara por el Lago Dal con Gullam sentado delante nuestro haciendo de “carabina”, comiendo patatas fritas, bebiendo cerveza, fumando sin parar, soltando “gullamnadas” de vez en cuando e intentando, en un último y desesperado esfuerzo, bajo una lluvia torrencial, vendernos aunque sólo sea por una noche, una fantástica estancia en su House Boat con cena Kashmeer incluida. ¿el precio? Nunca lo sabremos con exactitud, pero seguro que proviniendo de un hombre como Gullam, ademas de justo, seria el mas económico de todo el Kashmeer, no te quepa la menor duda!!!
Lluís ya tiene sus dudas.
- Si a mí nunca me han gustado las visitas guiadas, ¿por qué nos habremos dejado convencer para ir todo el día con un guía? Además, este tío parece un fantasma de mucho cuidado.
- Bueno, lo que pasa es que este hombre está orgulloso de su región y ese punto de chulo a mí me hace gracia. Además, cariño, está bien ir con un guía, porque así conoceremos algo más de la ciudad, y llegaremos a sitios donde nunca iríamos solos. De todas formas, ya está decidido y será mejor que intentemos pasárnoslo bien. ¿Vale, amor?
Los dos estamos de acuerdo en que el desayuno está buenísimo. Y Gullam nos aclara que el té es típico de Kashmir – el mejor del mundo- y la omelette no está preparada al estilo inglés/francés como siempre, sino al estilo único de Kashmir).
Por la mañana, Gullam nos lleva en Rickshaw por el casco antiguo (the Old City), nos enseña (en ese orden): la Mezquita Shah Hamdan, el Mausoleo de Zain-Ul-Abideen, el Puente viejo Zaina Kadal, el Templo Naqsh Band Saheb Ziarat, el Puente nuevo Zaina Kadal, la Mezquita Jamia Masjid, la Mezquita Ali Masjid, el Santuario Dastgir Saheb
Por la tarde: la Mezquita Hazratbal, los jardines Nishat Bagh, la fábrica de tapices
Después nos despedimos del conductor del rickshaw para contratar una Shikara (una canoa con toldo) y dar una vuelta por el lago, entre las diferentes islas y por los houseboats. También entramos en la casa de tres simpáticas hermanas que cultivan y venden todo tipo de mieles curativas (royal jelly, beri gud for sikkin) y por el taller de unos carpinteros que trabajan la madera al estilo Kashmir.
Por el camino de vuelta empieza a llover a cántaros, y al pobre remero, un señor ya mayor, le coge una tos que me hace saltar las lágrimas, de la lástima que me da.
Lluís:
Bueno, ¿comento el City Tour? Amos pallá!!!
El desayuno: cojonudo, si señor. Salimos y cogemos el AutoRickshaw, de buenas a primeras Sandra me dice “oye, este me dice que el Rickshaw lo pagamos a parte” y yo pensando: “collons ja comencem” le digo no, que vá, de eso ni hablar, bueno, en cualquier caso lo pagamos y se lo descontamos luego de su parte, estariamos buenos!!! Decidimos que vamos a disfrutar de la visita y luego ya veremos, aunque ya tengo la mosca detrás de la oreja y nadie a la vista para que me la espante…
Empezamos por un periplo por la ciudad a toda leche: rickshaw, visita, comentario más o menos inteligible, rickshaw, visita, comentario y así sucesivamente, entrando en una espiral turística vertiginosa… y por supuesto un detalle “Gullamniano” cada media hora aproximadamente: ora un anécdota que demuestra su gran corazón, ora uno que nos enseña el gran conocimiento que posee del comportamiento humano, ora un detalle que nos hace ver que en este mundo “if you do good, good will come back to you” y yo pensando: claro Gullam, claro… yo de mayor quiero ser como tú….
Total que cuando llevamos cinco visitas y el poco pelo que me quedaba encima de las orejas ha desaparecido por completo a causa del stress (¿no venia yo a la India precisamente para evitar esto?), el tipo nos lleva a una tienda de alfombras!!!! Bueno, bueno, bueno… a ver, ¿no te hemos dicho por activa y por pasiva que no tenemos ni una miserable rupia pa gastar? Yo aquí, ya me empiezo a poner nervioso y Sandra, tan contenta, siempre positiva, nunca negativa, jejejej me dice, no no, yo quiero verlo, es interesante ¿no? Y yo: “lo que tú quieras mi amor, lo que tú quieras”
Luego, el resto del dia se sucede “má o meno” de la misma manera, paseo romántico en Shikara por el Lago Dal con Gullam sentado delante nuestro haciendo de “carabina”, comiendo patatas fritas, bebiendo cerveza, fumando sin parar, soltando “gullamnadas” de vez en cuando e intentando, en un último y desesperado esfuerzo, bajo una lluvia torrencial, vendernos aunque sólo sea por una noche, una fantástica estancia en su House Boat con cena Kashmeer incluida. ¿el precio? Nunca lo sabremos con exactitud, pero seguro que proviniendo de un hombre como Gullam, ademas de justo, seria el mas económico de todo el Kashmeer, no te quepa la menor duda!!!


Martes, 18 de Junio
Sandra:
Como nos quedan dos días, Lluís decide hoy qué hacer y yo mañana.
O sea que toca safari fotográfico por el casco antiguo. Si la parte nueva (la parte del lago, donde estamos alojados) es un agobio por los vendedores insistentes que nos ven como fuentes de dinero andantes, la parte antigua es todo lo contrario. También nos miran extrañados, nos saludan, y están encantados con una charla, pero no quieren nada de nosotros. ¡Qué alivio!
Hablamos con un montón de gente amable, entre otros un vendedor de cobre, un panadero, un pastelero (donde comemos, ya que también hace dal, pakoras y samosas) y una familia majísima que nos invita a tomar el té en su casa.
Hoy ha sido para mí el mejor día hasta ahora.
Lluís:
Bien, paseamos por la parte vieja de Srinagar y nos proponemos hacer un poco de inmersion en la cultura y el quehacer diario de estas buenas gentes que habitan por aquí. ¿lo conseguiremos?
Primera parada en el horno artesanal, entramos, saludamos, compramos pan y hacemos fotos de todo lo que se menea, mas concretamente del panadero y de su mama, aunque esta última no se puede decir que esté en condiciones de “menearse” mucho, jejej… están encantados que unos guiris con unas pintas muy raras se interesen por algo tan poco interesante como es hacer que un puñado de harina y agua se convierta en una deliciosa torta de pan.
Seguimos y paramos en la tienda del artesano que trabaja el cobre, simpatiquísimo, hablamos, nos invita a un “chai”, hacemos fotos, nos da su dirección para que se las mandemos, nos recomienda medicinas para los huesos (os podéis imaginar la mala cara que tengo…).
Tercera parada: el sastre, buenísimo el tio, muy amable, nos invita a “chai” por segunda vez. Sandra metiéndola hasta el fondo “que bonitos trajes!! ¿puedo probarme uno?” y el sastre: “Eh, ejem… es queee, son para mis clientes…” en fin, tomamos nota de su dirección y prometemos enviarle las fotos que, of course, hemos hecho sin parar!!!
Cuarta parada: Estamos mirando la arquitectura de las casas, que es increible, cuando asoma por la ventana una cabecita que dice, naturalmente,”jalo” y nosotros: Jelou, nais jaus, du yu lif insai? Y la cabecita: yes, plis, com in! Nos metemos dentro sin pensarlo y la cabecita, resulta que se llama Omar y nos presenta a toda su familia, nos ofrece “chai” y le explicamos que llevamos ya 50 esta mañana, que muchas gracias pero que ya estamos que nos subimos por las paredes. Bueno, hablamos de todo, situación política, empleo, corrupción, entre otras cosas. Nos enseñan a bordar las típicas colchas cachemires y, después de unos cuantos intentos mas o menos infructuosos, consiguen que nos metamos entre pecho y espalda un típico té de Kashmeer: completamente SALADO, flipan con la cara que pongo al beberlo, diciendo con la cara desencajada: “veri nais, veri nais ti”. Acabamos con Sandra enfundada de pies a cabeza con el típico “Burka” uf! Que yuyu que da, jejeje… Sesión de fotos, abrazos y dirección pa mandarlas luego, claro…
La última visita de la mañana se la lleva el relojero del barrio, fotito y desaparecemos rápidamente antes de que sirvan el te.
Miércoles, 19 de Junio
Sandra:
Mi decisión es estrenar los pulmones recién recuperados y recorrer a pie los 6 kilómetros que nos separan del templo hindú en la colina Shankaracharya. A pesar de no ser fan de las marchas, ni de paseos por la montaña, Lluís se porta de maravilla y no se queja en ningún momento.
Excepto las escaleras chulas (que nos recuerdan dónde están las pantorrillas) y las magníficas vistas sobre el valle, el templo es poca cosa, pero la caminata me ha sentado genial.
Ahora nos toca hacer equipaje y prepararlo todo para nuestro viaje de dos días en autocar hasta Leh.
Lluís:
La colina mu bonita, la subida también, el templo lo visitamos por turnos: primero yo y luego Sandra. No, no estabamos peleados, lo que pasa es que no dejaban entrar con cámaras de fotos (ni cerillas, ni tabaco, ni alcohol), asi que mientras uno espera fuera con todo el equipo, el otro sube a ver el Templo de marras. La bajada la hacemos con unos simpaticos estudiantes de Delhi de vacaciones por ahí. To mu correcto y mu bien, mu bien….
In the meantime, we are already in Leh, but we'll tell you all about our trip to Leh and our stay here in the next chapter...
No hay comentarios:
Publicar un comentario