Luego están las coincidencias tipo que te encuentras con un vecino del barrio en la otra parte del mundo. Así ya nos han pasado unas cuantas. Lluís ha visto a un estilista de Barcelona en Hanoi. Hemos conocido a tres personas de Sta. Perpetua en el barco de Halong City a Cat Ba, y resultó que Lluís había sido el fotógrafo en la boda de una de ellas. En Luang Prabang, yo me encontré con Katrijn, una chica (ya mujer, ¡pero no ha cambiado nada!) a la que no había visto en 15 años, desde que estudiábamos juntas en Amberes.
Qué fuerte, decimos, cuando pasan esas cosas. Y, sí, es fuerte, pero yo me pregunto: ¿y las coincidencias que han estado a punto de ocurrir? Quiero decir, las “descoincidencias”, o algo así. El excompañero que acaba de salir del hotel en el que tú entras un minuto después. Tu médico que pasa por la acera de enfrente, pero no os veis porque los dos estáis pendientes de los escaparates en ese momento.
Imagínate que esas 3 coincidencias nuestras son sólo una ínfima parte de las “descoincidencias”, o sea que resulta que lo verdaderamente fuerte es el hecho de no haber tenido muchísimas más coincidencias. No sé si me explico…
Esta foto nos la hizo Katrijn en el mercadillo de Luang Prabang. Está censurada por Lluís, porque no le gusta salir en las fotos de cara. ¿Os habíais fijado en que ya sólo pongo fotos de él de espaldas, o de lejos? Pues, por eso. Por otra parte, Deborah se enfada si no pongo ninguna foto nuestra, porque si no, no se cree que estuvimos allí. Ay, qué difícil es teneros a todos contentos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario